El neurocientífico Rafael Yuste explica en este artículo que las nuevas neurotecnologías permitirán “esculpir” el cerebro adulto con posibilidades casi ilimitadas, modificando memoria, percepción y rasgos de personalidad.
En la entrevista, describe avances capaces de registrar y manipular actividad neuronal en animales, que en el futuro se aplicarán a humanos para tratar enfermedades psiquiátricas, neurológicas o mejorar capacidades cognitivas.
Sin embargo, advierte de riesgos éticos enormes: estas tecnologías podrían alterar la identidad, influir en decisiones personales o ser usadas con fines de control social. Por ello impulsa la creación de “neuroderechos”, incluidos en la ONU, para proteger la privacidad mental, la identidad individual y la libre voluntad. Igualmente señala que ya existen pacientes cuyos dispositivos implantados modifican aspectos de su personalidad, demostrando que el “yo” puede cambiarse.
Yuste defiende que la humanidad se enfrenta a un punto crítico y debe legislar antes de que la tecnología avance sin control.
